sábado, 7 de julio de 2012

LOS PUEBLOS DEL AYUNTAMIENTO (10): "RUCAYO"











   Entrada a Rucayo (I) y vista panorámica desde el cerro frente a la iglesia (D).




      BREVE RESEÑA HISTÓRICA.-
  
       (RIOCAVO o río cavado o cauce de agua).    
      Este pueblo se menciona por primera vez en documentos de la Edad Media del año 1088.
      Pertenecía al antiguo Concejo de Peñamián, y luego al ayuntamiento de Boñar.
      Dista de Boñar 16 kilómetros. Se encuentra enclavado en lo más alto de estas montañas.
      Su iglesia parroquial, de mampostería, se terminó en el año 1817 y está dedicada a San Miguel Arcángel, si bien las fiestas patronales se celebran el día 21 de Julio en honor del Santo Cristo de los Afligidos.
      En término de este pueblo, junto a la peña del Cuervo y la del Castiello, había unas fortalezas militares.
      Este pueblo, al igual que otros vecinos, arrendaba antiguamente los puertos, inivitándose al pueblo con dos ovejas el 16 de Agosto, fiesta de San Roque. Esta comida era conocida como la fiesta de la "machorra".


      A media mañana, en un día de julio con claros y nubes, emprendo ruta al pueblo más alto del municipio. A 6 kilómetros de Boñar, tomo el desvío a la izquierda coincidente con Valdehuesa y el Museo de la Fauna Salvaje. La carretera-camino de montaña (que se encuentra en labores de bacheado) bordea el embalse del Porma hasta llegar, serpenteante, a RUCAYO. El pueblo se encuentra enclavado en el valle del río Lagüeria y rodeado, en su zona norte y oeste, por la Reserva Regional de Caza de Mampodre.

     En otro tiempo, la mina de carbón de Utrero, además de la agricultura y la ganadería, favorecieron el florecimiento de esta aldea; pero la explotación hullera fue abandonada en torno a 1965.

     Al igual que Orones y Valdehuesa, Rucayo se rige en concejo abierto, presidido por una Junta Vecinal de tres miembros. El presidente de dicha junta es actualmente Ignacio Liébana.



      Apenas tomo las primeras fotos a la entrada del pueblo y aparco el coche al lado de la iglesia, me reencuentro con dos "viejas" amigas de la juventud: Carmen y Conchi Huerta (hermanas de Julián, prematuramente fallecido en la déccada de los 80). Ellas, junto con otro matrimonio, son los únicos habitantes residentes durante todo el año.

     Tras recordar mi última estancia en su pueblo y en su casa, allá por los inicios de los años 70 en abril (coincidiendo con el Festival de Eurovisión), con una nevada de las de antaño, nos plantamos en Rucayo con el 850D Avelino, Luis Felipe "el municipal" y el que suscribe. Aquello sí que era una "nevadona": paredes laterales de más de dos metros (después de haber pasado la pala de Aldeiturriaga). Pero eso ya es historia de "nieve pasada".
      De esta forma, las hermanas Huerta se convirtieron en mis privilegiadas informantes acerca de todo lo referente a Rucayo. Gracias a ellas, me enteré de que, desde el puente de entrada hasta la última casa de la calle Real, media un kilómetro. Asimismo, me indicaron la ubicación de las dos peñas citadas en la BREVE RESEÑA: la del Cuervo y la del Castiello.
 


Peña del Cuervo (I) y Peña del Castiello (D)


      Después de la charla amena e inolvidable, me encontré con la que resultó ser la mujer del "asturiano" (matrimonio citado antes). Ella me acompañó por el camino que conduce a Utrero (enriquecido con el sonido agradable de la corriente del Lagüeria y la sombra de los robles) para fotografiar las dos peñas, y me animó a hacerlo a pie ("que es muy saludable caminar"), aunque la distancia era de un kilómetro aproximadamente. De regreso, le agradecí la información al tiempo que aproveché para hacer una foto histórica, en plena faena de la siega acompañando al marido. Gracias, de nuevo, señora.



       

Escenas de la dura faena de la siega


      Ya de regreso hacia Boñar, saco otras fotos del ganado "de puerto" a ambos lados de la carretera, así como de la mini-central hidroeléctrica a la salida del túnel del Curueño, y desando la distancia de los 16 kilómetros largos hasta la "villa del Negrillón".























 
ALBUM DE MI VISITA A "RUCAYO"

(Un paseo por la calle Real)






 
 
 








martes, 3 de julio de 2012

LOS PUEBLOS DEL AYUNTAMIENTO (9): "OVILLE"














Entrada al pueblo (I) y vista panorámica desde la plazoleta de la Iglesia de SAN ADRIANO (D).





      BREVE RESEÑA HISTÓRICA.-

      (OVILE, que significa majada de ovejas).
      Según los vestigios que afloran en su terreno, fueron los Romanos quienes explotaron minas de hierro en este pueblecito.
      No encontramos el nombre de este pueblo hasta el Becerro de Presentaciones de la catedral de León de 1468, que menciona su parroquia como perteneciente al Arciprestazgo de Rueda.
      Oville pertenecía al antiguo concejo de Boñar.
      Dista de la capitalidad del municipio 6,5 kilómetros.
      Su iglesia parroquial data del siglo XVII y está dedicada a Santiago apóstol, en honor del cual se celebran fiestas patronales el día 25 de Julio.
      Aquí existe la "Cota de Oville", y de su suelo se extrae sílice destinado a la industria vidriera.






















      En la tarde del último día de junio, con un descenso considerable de las temperaturas, giré visita una vez más a OVILLE, cuyo desvío de 3,5 kilómetros arranca en Remellán (al lado de la Venta del mismo nombre).























      Aunque ya hacía algún tiempo que no me dejaba ver por este pueblecito solidario y acogedor, debo reconocer que en él tengo un montón de recuerdos. Los más remotos me remiten a la infancia, cuando Horacio (el hijo de Isidro) me llevaba con él en el carro a repartir los pellejos de vino y, para poder subir la empinada cuesta de la calle Central hasta la cantina de Jeromo, tenía que enganchar un segundo macho. Sin embargo, los recuerdos más vivos y recientes se remontan a la década de los años 80, coincidiendo con la estancia de Don Carlos en Boñar y con mi actividad docente en el Centro Municipal "P. Díez-R. Guerrero".


      RECONSTRUCCIÓN DE LA ANTIGUA IGLESIA PARROQUIAL.-




      








       En el año 1982, los esforzados parroquianos de Oville hicieron la guerra por su cuenta y pusieron en pie este templo, prácticamente derruido y cerrado al culto desde 1937. Esta iglesia, dedicada a San Adrián, data de 1767 (según reza en el frontal del pórtico) y consta de una nave rectangular y un ábside, en planta de cruz latina, de corte románico. La bóveda en piedra de toba, y las paredes encaladas (raspadas después para que luciera la piedra). En el brazo derecho del crucero, se encuentra la sacristía, reducida y sólida. En el izquierdo, había una capilla lateral (quizá privada), que hubo que bloquear con un muro debido al lamentable estado de su techumbre. En el lateral derecho, se halla un pórtico cubierto con columnas, remozado con bovedillas y viguetas. En el flanco izquierdo, al norte, está el cementerio del pueblo, según la costumbre tradicional cristiana.

      No obstante, el mérito mayor hay que buscarlo en la reconstrucción de la espadaña, totalmente derribada; pero eso no arredró a estos montañeses avezados en el tratamiento de la piedra. En cuanto a las campanas, una fue donada por la Confederación Hidrográfica del Duero, y la otra fue trasplantada de la ermita de Santiago, iglesia del centro del pueblo en la que todavía hoy se siguen celebrando los actos de culto. La veleta, así como las puertas de entrada, fueron cedidas gentilmente por "Construcciones Guardo" de Boñar y, al igual que la campana, procedían de los pueblos anegados por el Embalse del Porma. La teja, en gran cantidad, fue donada por "Boñar Residencial", procedente de la casa del Catalán.



Ermita de SANTIAGO APÓSTOL, actual iglesia parroquial

      La reinauguración de la primitiva iglesia parroquial se celebró por todo lo alto el día 25 de julio de 1982, fiesta del patrono Santiago, con misa cantada por el Coro de Boñar, así como con asistencia del Grupo de Bailes El Negrillón, que amenizó la romería y la degustación de la abundante chanfaina. Personalmente, también colaboré con el teclado YAMAHA (acompañado por Gelo en la guitarra eléctrica) a la hora del baile. De esta forma, a partir de entonces, los ovillenses pasaron a tener dos fiestas patronales: Santiago (25 de julio) y San Adriano (8 de septiembre). De todo ello, quedó constancia en las páginas del Diario de León (25-07-1982).






      Como de bien nacidos es ser agradecidos, en el año 1997 volvimos a compartir buenos recuerdos con motivo de la despedida de Don Carlos Santos Vega.
      Al volver a hacer un recorrido por el pueblo, quiero saludar a los amigos y ex alumnos que sigo teniendo en OVILLE (Lucas, Gelo, Marisa -la hija de Elviro-, Morán, Guadalupe, Begoña...). Además, evoco también la memoria de Pin (fallecido en desgraciado accidente en la mina de sílice cuando yo era juez de paz en Boñar), Gervasio,  Camilo, Coque -entre otros-. Descansen en paz.


ALBUM (UN RECORRIDO POR LA CALLE CENTRAL)






























La CASA DEL PUEBLO (antigua Escuela restaurada)







UNA VISITA AL BARRIO DE "ABAJO"



Reguero de Oville




Mina de sílice al fondo


Molino de LA GORGORITA


Panorámica de Oville desde la torre de la Iglesia de San Adriano




Grupo LA BRAÑA