lunes, 27 de junio de 2011

LAS NOTAS DE UN PIANO ADOLESCENTE

      Yo, que tuve el honor de recibir personalmente clases de piano de D. José Castro Ovejero (que diera nombre al actual Conservatorio de Música de León ), amigo íntimo de mi admirado profesor D. Antonio G. de Lama, ambos naturales de Valderas (mi penúltimo destino como profesor de Bachillerato), es natural que sienta un cariño especial por la música clásica y, más en concreto, por la interpretada a través del teclado. Y ello me trae a la memoria un acontecimiento singular, ocurrido durante las fiestas de San Roque - 1986 en Boñar.

     Era una noche estrellada de principios de agosto. Suena el timbre de mi casa y, al abrir la puerta, me encuentro con un matrimonio (pienso yo, como así resultó ser) relativamente joven. Toma la palabra la mujer y me expone sus inquietudes (siempre los hijos): "Nuestra hija necesita un piano para seguir ejercitándose todo este mes. Nos han hablado de usted, y aquí nos tiene". De esta forma tan fortuita y simple nos conocimos.
     Yo les recomiendo que pasen por el Ayuntamiento y que hablen con el señor alcalde. De antemano, cuentan con mi "visto bueno" (y nunca mejor dicho); sólo queda que él lo vea factible, para que su hija ARLENE pueda utilizar el piano del Colegio Municipal Homologado "P. Díez - R. Guerrero" (por cierto, ¿qué habrá sido de aquel piano?). Al día siguiente, todo quedó resuelto y se les facilitó una llave de acceso al centro, con la única recomendación de que, al tratarse de una menor, procurasen acompañarla durante los ensayos.

     La escucho tocar, a los dos días, y propongo a sus padres que ella dé un concierto con motivo de las próximas fiestas sanroqueñas. Ellos, tímidamente anhelantes, apoyan la idea. El resto corre de mi cargo. Busco partituras. Isabelita (otra de mis profesoras cuando yo apenas alcanzaba a tocar el piano, y me tenía que poner un cajoncito para apoyar los pies) me ofrece, solícita, todo cuanto tiene meticulosamente archivado; y, entre ella y Pianos "Arévalo", conseguimos confeccionar el programa del recital pianístico, cuarenta y ocho horas antes de su interpretación al público.
     Son las nueve de la noche del día 14 de agosto. En el campo de fútbol del Soto ha quedado el bullicio de los chavales, que pugnan por el primer puesto en las competiciones pedestres, ciclistas y de sacos. Al final de las mismas, Celia anuncia por el megáfono el recital de piano de ARLENE REINA SANTA MARTA. La concurrencia está como sesteando. No importa.
     Son las nueve y cuarto, y el auditorio del salón de actos del Colegio está prácticamente completo (apenas una veintena de personas). A mí me viene a la mente el Arcipreste de Hita ("las grandes esencias se conservan en frascos pequeños"). Presento a la concertista: "estás entre amigos". Probablemente sus padres, en ese momento, están más nerviosos que ella.

     Arlene, embebida en el piano, desliza sus dedos jóvenes, casi quinceañeros, sobre las teclas del instrumento. Tiene como prisa por deleitarnos. Se arranca con Beethoven ("Claro de Luna"), Mozart ("Fantasía 1ª"), Ketélbey ("En un mercado persa"), Beethoven de nuevo ("Sonata 9ª) y, para completar el menú musical, Mendelssohn ("Rondó capriccioso"). Entre pieza y pieza, aplausos cariñosos (no es para menos). Y llega la "propina", fervorosamente exigida por el auditorio. Para variar, interpreta a Albéniz ("Rumores de la Caleta"). Nuevos aplausos. La guinda, la pone su propia abuela materna (¿cómo decirle que no a una abuelita?). Esta le pide que vuelva al punto de partida y nos deleite, una vez más, con el "Claro de Luna" beethoviano.
     En el ambiente vacío, pero añorante, del Colegio (hoy remodelado con el nombre de IES "Pablo Díez"), aún resuenan los ecos de un piano adolescente. Arlene, "Reina", estuviste maravillosa aquella noche y nos demostraste que la música, además de para otras cosas, sirve para despertar la sensibilidad de las personas.

     Desconozco qué ha sido de aquella jovencita rubia. Hoy, en plena adultez, bien pudiera ser una madre de familia en torno a los cuarenta años. ¿Seguirá con la bella afición de la música? Tendré que preguntar a alguno de sus familiares, que siguen viniendo a veranear en Boñar durante el mes de agosto. Dondequiera que estés, Arlene, recibe mi beso cariñoso y musical.


ARLENE, en pleno concierto el 14 de agosto de 1986

miércoles, 15 de junio de 2011

Y LLEGÓ "PORMA" (NUESTRA SEGUNDA REVISTA)

 
Cubierta de la revista "PORMA"


     GRUPO MOTOR:

-Gustavo Méndez Vega.
-Enrique Fernández Nava.
-Laurentino Díez García.
-Mª Elena Glez. del Río.
-Mª Belén González Glez.
-Ana-Silvia Andrés Moro.
-Roberto Orejas Díez.
-Pedro Caballero Rguez.

SECCIONES:
- EDITORIAL.
- MUNDO LITERARIO.
- INVESTIGACIÓN / SOCIEDAD.
- HABLAN LOS EXALUMNOS.
- COLABORACIONES.
- PUBLICIDAD.
- HUMOR.


      Cuatro años después (curso 1988-89), y con mejores medios técnicos, apareció nuestra segunda revista "PORMA", continuadora de "COLEGA". Desde la nostalgia (título de su Editorial), quiero evocar algunas ideas.


     "... Es como una flor adolescente y lozana, pletórica de vitalidad, pero con una espina punzante que va dañando las partes vitales del organismo vocacional de la enseñanza, a punto de gangrenar todos los tejidos colindantes. Necesito oxigenarme.

     ... Me traslado al Soto, paraíso y solaz para los enfermos de trasiego y angustia generacional. Desde este punto geográfico, en la encrucijada con el Alto-Porma, puedo contemplar, embelesado, el Pico Cueto y La Salona -dos centinelas fieles en el pulcro paisaje de la montaña boñaresa-. Y, en su cima, un nombre... un amigo inolvidable: PEPE FERREIRO...

     ... Yo, anclado en esta inquietante zona de enlace con la montaña, he seguido soñando con el segundo número de la gacetilla COLEGA. Todo ha sido un continuo acumular de datos y experiencias académicas, un parto interminable que hoy, por fin, estalla emocionado para alumbrar una nueva espiga de esperanza, un rayo de luz en la noche estudiantil. Nostalgia, serena y reconfortante...

     Y, ¿cómo no?, añoranza también del grupo de alumnos que arroparon con entusiasmo el número "cero" de COLEGA: Conchitina, Marta, María Luisa, Cristina, Mayte, José-Javier (exalumnos ya); y el equipo insustituible de Rafael D. Medina, auténtico rescoldo de este engendro comunicativo. A todos ellos, mi saludo cariñoso y mi abrazo estimulante de compañero en la ardua tarea de la co-educación.

     Sin lugar a dudas, fue una sementera dilatada. Mas la recolección se presenta pródiga en frutos y harto esperanzadora. Siguen corriendo tiempos complejos (que no difíciles) en el sector de la enseñanza. ¡Cuánto tenemos que cambiar y aprender los enseñantes, los educadores, los mal llamados "profesores"!. Hemos de aceptar, sin cortapisas, los retos que nos plantean los alumnos -espejo límpido de la sociedad convulsionada por un sinfín de cambios coyunturales-. Paso, pues, al estudiantado... Que vuestra voz eclipse nuestro tímpanos, demasiado duros ante vuestras sugerencias...

     Vosotros, sufridos oidores, sois los portavoces del futuro-presente de la humanidad esperanzada."


Contracubierta de la revista "PORMA"





lunes, 6 de junio de 2011

PLAZA DEL "BICHONGO"



      El hecho de pasar tantas y tantas veces por un mismo sitio, hace que se nos pasen desapercibidos los detalles nuevos. Sin embargo, en aquella ocasión no ocurrió así; la novedad (¡y qué grata novedad!) despertó en mí la sorpresa admirativa y, ¿por qué no?, sinceramente plausible.

     A finales del verano de 1986, y al pasar por la carretera, desde el coche observo que, a mi izquierda, una placa de mármol oscuro brilla con sus letras plateadas. Horas después, con detenimiento reflexivo, puedo leer íntegramente el texto de dicha placa: PLAZA DE R. LUIS SAN TIRSO; y, en la parte central inferior, un medallón con el retrato en color del protagonista de esta historia (hoy, totalmente decolorado y borrado). En aquel momento, desconocía de quién había salido la idea; no importaba. Unamuno nos habló de la "intrahistoria"; yo, sin pretender enmendarle la plana, prefiero hablar de la "microhistoria", de esa pequeña peripecia diaria que va entretejiendo la existencia de los mortales. Y este es el caso que me ocupa. Se trata de un hombre sencillo, solitario en apariencia, que murió siendo octogenario; pero bonachón a carta cabal, humorista y dicharachero, jugador empedernido del "tute de vuelta" (como decimos por estos lares), con la boina descolorida por el uso (como la del angelote que corona el "cañín" de su plaza). Por cierto, revolviendo algunos recortes de prensa, descubrí que tu apodo se debía a que tú llamabas EL BICHONGO al AS DE BASTOS (ya le preguntaré a Luisito Costillas por el tema).

     Amigo BICHONGO (espero que no te ofendas por la confianza que me tomo), nos hace falta mucha gente como tú: experimentada (tú lo eras en la albañilería como empleado municipal), abierta, con mucho mundo a sus espaldas, con abundante "mundología"; sana, cordial, amable. Hombres de una pieza, sin doblez ni hipocresías petulantes; hombres de pueblo (en, con y para el pueblo). Porque así eras tú, aunque no acertaras a creértelo.

     Hoy, cuando estamos a las puertas del verano, te sigo viendo orondo (sin la "H" de la hinchazón egoísta), casi fundido con el banco que descansa en la perpendicular de tu placa y en el centro de tu plaza, como velando las armas de tu grandeza pequeña y humilde. Alguien podría pensar que fuiste uno de los muchos hombres sin historia; pero se equivoca rotundamente. Tú eres la historia, tu historia, el protagonista de una aventura inolvidable, fundido eternamente en el mármol del recuerdo. Desde donde estés (yo espero que sea en el "cielo de los bonachones"), recibe acualizado mi homenaje póstumo en verso:

Tú fuiste un hombre de pueblo
que no conoció el rencor;
hoy tu pueblo, agradecido,
reconoce tu valor.
Una plaza recoleta,
con un caño y un rincón,
es el tributo ofrendado
al trabajo, a tu tesón.
Fuiste maestro en el "tute"
y en el "tuteo", señor.
Luis Bichongo, Luis a secas,
parlanchín algo guasón.
Tú serás siempre EL BICHONGO,
campechano y solterón;
tus paisanos somos todos,
tus amigos, un montón.


martes, 31 de mayo de 2011

BUCEANDO EN LA HISTORIA DE BOÑAR




      Contando con el permiso y la aquiescencia de mis antiguas alumnas, traigo hoy a colación el trabajo en equipo realizado por ellas (CRISTINA, CONCHI R., MARTA, MAYTE y Mª LUISA) y aparecido en la revista COLEGA. Gracias anticipadas por vuestro consentimiento.

     "Los latinos, que eran muy sabios, conocían Boñar. Los topólogos, que no saben tanto (ignoran hasta el origen del nombre de Boñar), piensan que puede venir (¡cualquiera recuerda ahora!) de las evoluciones fonéticas de BON(UM)AER, e incluso, todo es posible, de BALNEAR(E).

     LA ERMITA DE SAN NICOLÁS.-

     La antigua ermita de San Nicolás estaba situada en la parte de allá de un puente de estilo románico.

     Cierta persona, llamada Juan Rodríguez, rector de La Mata de la Riva, contó por una información que dicha ermita debía permanecer en pie por ser muy útil para los caminantes y peregrinos. A par de esta ermita, se encontraba otra anexa, la de San Julián y Santiago. Juan Rodríguez mandó tirar esta ermita (dejando la de San Nicolás en pie) y con sus maderas y piedras mandó construir para su bien su casa y huerta. Ello produjo un escándalo en los habitantes del lugar, que le amenazaron con pena de excomunión y pago de 100 ducados.

     Según el cronista, "mandó el señor visitador que principalmente levante en pie la dicha ermita de San Nicolás, que con siniestra relación deshizo y llenó de piedra y madera de ella para su casa y huerta, en escándalo y mal parecer de los que lo entendieron".

     EL PORTAZGO DE BOÑAR.-

     En un apartado del LIBRO DE FÁBRICA más antiguo de la Parroquia de San Pedro de Boñar, se hace referencia a un hospital que era albergue para dar hospitalidad y, como el Abad de Valdediós ha de tener en pie el puente de Boñar, dado que a ello está obligado por haberles concedido los Reyes Católicos el portazgo de dicho puente junto con otras muchas rentas de León, era también de su obligación el mantener en pie el hospital cercano al puente para hospicio de los pobres y peregrinos.

     Según dice el cronista, "los Reyes Católicos, predecesores del portazgo de la puente de Boñar con otra mucha renta que en otra renta tienen, y halló que el dicho abad del monasterio de Valdediós, teniendo obligación de tenerla en pie, el dicho hospital para hospedio de los pobres y peregrinos".

     EL PUENTE ROMANO Y LA IGLESIA DE LA VEGA.-

     El puente romano, llamado "puente viejo", data de hace diecinueve siglos. Con sus siete ojos (y otro más, descubierto recientemente), cruza el río Porma y constituye una de las muestras más puras de la arquitectura románica.

     Los Romanos, que tenían montado un campamento en La Salona, lo construyeron como parte de su red de vías de comunicación. Su magnitud da idea de la importancia que en su época tuvo este castro romano. Se emplearon en su construcción unas seis mil piedras, labradas con una perfección envidiable.

     La Vega de Boñar, situada a un kilómetro de la Villa, desde hace un siglo largo está integrada en la Parroquia de Boñar como un anexo de la misma. El historiador Manuel Gómez Moreno nos describe la Iglesia de La Vega de esta manera:

     "Es de tipo románico, pues su arco toral y portada carece de columnas, siendo su curva aguda del siglo XVIII. La capilla abovedada es muy pequeña. Dice que era convento y, a su lado, subsiste un edificio hecho palomar, con arco apuntado también".

     Fue restaurada en junio de 1981 y rescatada de una ruina inminente, gracias al celo del Párroco de Boñar, secundado por las buenas gentes de La Vega que colaboraron de forma ejemplar en tal empresa.

     IGLESIA PARROQUIAL DE SAN PEDRO APÓSTOL (BOÑAR).-



     La iglesia está construida en el mismo lugar que otra anterior de la que quedan los cimientos bajo el pavimento de la actual. De la anterior sólo se conserva la torre (s. XVI ?).

     La planta primitiva de la Iglesia era de cruz latina, rodeada de un pórtico de arcadas. Al final del siglo pasado (s. XIX), para dar mayor capacidad a la iglesia, se cerraron las arcadas por la parte exterior, quedando el espacio porticado como nave de la iglesia, que es la forma que tiene en la actualidad.

     En el año 1806, siendo párroco D. Manuel López Galiano, se inician las obras de la capilla mayor, o sea, del crucero hacia adelante. En la instancia dirigida al señor Obispo solicitando la licencia de obras se lee textualmente: "Que la capilla mayor de esta Iglesia es muy reducida y bastante improporcionada para el cuerpo de la Iglesia cuya falta de capacidad da motivo, en tiempo de primavera y verano, en que por este lugar de paso concurre mucha gente a oir misa, no pueden todos los que concurren entrar dentro de la Iglesia a oir misa los días de fiesta y tienen que quedarse a oirla en la puerta y pórtico, con lo que suelen quitar la devoción a los que están dentro, lo que no deja de ser bastante perjudicial".
     La Iglesia contaba con veinte mil reales de alcance. El proyecto de la obra fue realizado por D. Francisco Rivas, "maestro de obras aprobado". El proyecto de obra alcanzaba un presupuesto de CUARENTA Y TRES MIL TRESCIENTOS REALES. El proyecto fue revisado por el arquitecto D. Fernando Pertejo en marzo de 1806. Por confeccionar el proyecto y por dos visitas que el maestro de obras hizo para estudiar el terreno, pagaron 377 reales. El importe total de la obra: SETENTA Y SEIS MIL TRESCIENTOS NOVENTA Y SEIS REALES con VENTITRÉS MARAVEDISES.

     EL NEGRILLÓN.-



     También perdimos el origen del Negrillón entre el tiempo que va desde los Romanos a la Edad Media.


     Al parecer, según datos bibliográficos, cuando la Iglesia de Boñar estaba en construcción, detrás de ella había una olmeda y el Abad mandó cercarla y cortar los olmos para que creciesen los birgultos. Se cree que el Negrillón nació de uno de esos birgultos.
Según el cronista: "Asimismo mandó el señor visitador al rector y mayordomo que hagan cerrar la olmeda desta Iglesia de pared o vargaños en rrededor para que los olmos crezcan y los birgultos pululen y para costa desto se corte y venda el olomo grande".

     Fuentes de información: Archivos de la Parroquia de Boñar, y la colaboración del señor cura párroco, D. Carlos Santos Vega.






sábado, 28 de mayo de 2011

"COLEGA" (NUESTRA PRIMERA Y HUMILDE REVISTA)


Portada de la revista "COLEGA"

      Rebuscando en el baúl de las vivencias (entre las muchas que me dejó la enseñanza durante diez cursos seguidos en Boñar), me encuentro con una inolvidable: el parto de nuestra primera revista en el curso 1984-85. Ya el nombre lo dice todo: "COLEGA" refleja la cercanía y buen trato que reinaba entonces entre profesores y alumnos, cuando la enseñanza todavía no estaba estigmatizada por las nuevas tecnologías y otros vicios del "sistema"; cuando había una simbiosis casi perfecta en el binomio ENSEÑANZA-APRENDIZAJE. Si a ello añadimos la precariedad de medios técnicos en la confección (una CICLOSTYL de las de antes)..., tenemos completo el panorama en el que nos desenvolvíamos. Hecha esta oportuna aclaración, vayamos al grano.

      EQUIPO DE REDACCIÓN:

José Ferreiro - Rafael Díez Medina - Marta Fernández - Cristina González - Mª Luisa Lario - José Javier Marcos - Conchi Robles - Mayte Sastre.

     ILUSTRACIONES:

Conchi Robles.

     SUMARIO:

-Saludo.
-Encuesta: "juventud y sociedad".
-Entrevistas: con Dionisio Llamazares y Pedro Caballero.
-Mundo literario: Poesías.
-Buceando en la Historia de Boñar.
-Sección Caza y Pesca.
-Deporte, desbanda y descoco.
-Pasatiempos.
-Sección de Humor.

      Como creo que es obligado en toda presentación, trascribo mi SALUDO  al sufrido lector:

     Quien estas líneas suscribe siente una peculiar satisfacción al ver, por fin, hecho realidad un proyecto que se remonta a los inicios de nuestra década (de los 80). Como responsable más significado de esta nuestra "comunidad escolar", he llevado muy dentro esta pequeña frustración, producida por el escaso eco que tal empresa ha venido teniendo entre el alumnado.

    Felizmente, hoy, podemos brindarte este mínimo (pero cariñoso) "boletín de experiencias", en el que esperamos no quede nadie excluido. Lo que no te podemos garantizar es la periodicidad exacta del mismo. Queremos, deseamos, que sea tanto más frecuente cuanto mayor acogida vaya teniendo entre sus lectores-participantes.

     Al propio tiempo, invitamos a los padres a que se unan a nosotros para hacer más real el espíritu participativo, tan añorado como necesario, en la delicada tarea de la co-educación.
En tus manos tienes una promesa. No contamos con grandes medios técnicos, mas esto poco importa. Sólo de todos nosotros depende la continuidad del mensaje. Si algún día éste falla, no busquéis la causa; probablemente, estemos fallando las personas.

     Gracias y bienvenido, "COLEGA".

     La continuidad vendría cuatro cursos después, con la revista "PORMA", pero eso es motivo para otras ENTRADAS que vendrán con el tiempo (y el permiso y satisfacción de los exalumnos y exprofesores).

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