viernes, 20 de julio de 2012

LOS PUEBLOS DEL AYUNTAMIENTO (13): "LA VEGA DE BOÑAR"












Vista panorámica de LA VEGA desde Las Canteronas (I). Entrada a La Vega de Boñar (D)




 

        BREVE RESEÑA HISTÓRICA.-

      (VEIKA DE BALNEARE o La Vega de Boñar)

       La VEGA DE BOÑAR parece tener origen en el monasterio de San Salvador de Boñar que, en el año 990, depende del de Sahagún y, en el año 994, recibe numerosas posesiones en León y Asturias.
      En la Edad Media, Alfonso IX donó este pueblo con su concejo al monasterio de Valdediós, convirtiéndose así en parte de su señorío y estando integrado por los pueblos de Adrados, Las Bodas, Llamera, La Mata de la Riba, La Vega y Voznuevo, pasando en 1836 a pertenecer parte de ellos al ayuntamiento de Boñar, y otra parte al de Vegaquemada.
      Hoy está unido a Boñar.
      La iglesia parroquial está dedicada a la Virgen del Rosario y tiene algunas arcadas románicas del siglo XIII. Las fiestas patronales, últimamente, se han adelantado al mes de Julio.
      En este pueblo, hay un torreón, fábrica de talcos (actualmente cerrada) y otras industrias.


      Los cambios en la planificación urbana de los últimos años han supuesto una transformación radical para el pueblo de LA VEGA DE BOÑAR. Si antes todo empezaba de la vía hacia abajo, hoy, con la construcción de varios chalés y viviendas antes de las vías de FEVE y con el soterramiento de la carretera CL-624, se han derribado las barreras arquitectónicas y ha desaparecido la distancia entre Boñar y La Vega; o sea, que el final y el comienzo de poblado están contiguos.










    En el aspecto industrial, el cierre reciente de la planta de la antigua Ibetasa (y, luego, Luzenac), se ha visto compensado y ampliado con un "micropolígono": nave envasadora de miel, taller de cerrajería metálica, fábrica de embutidos, planta de materiales de construcción y panadería-restaurante. Y ¿en perspectiva?, un nuevo polígono industrial previsto en el Soto de la Vega.






      Su trazado urbano se ha remozado ostensiblemente,tanto en calles como en edificios. Paradójicamente, no obstante, hay que constatar que parte del señorío del antiguo monasterio de Valdediós ha sido absorbido por la capitalidad del municipio de Boñar. Excepcionalmente y a diferencia de los demás pueblos del ayuntamiento, La Vega ha ganado población (urbana, industrial e, incluso, residencial) en los últimos años.








       EL TORREÓN DEL VIEJO MONASTERIO.-

       El Monasterio de Santa María de Valdediós fue fundado en el año 1200 por el rey Alfonso IX y Berenguela. El torreón, cercado pero en estado de absoluto abandono, data de 1206.
      Como dice Juan Carlos García (en su libro "BOÑAR. FINAL DE UN HISTÓRICO LETARGO"), esta edificación actualmente es "... una ruina que camina hacia el derrumbe de la única pared que le queda en pie y no completamente. Una dejadez que amenaza con borrar para siempre todo un símbolo histórico de Boñar y su municipio. Y las distintas administraciones colaborando activamente con su silencioso pasotismo..."

      No ocurre lo mismo con su iglesia que, gracias a la labor desempeñada por el párroco anterior, Don Carlos Santos, y el celo y colaboración de los vecinos, ha sido objeto de rehabilitación y adecentamiento.










       Este pueblecito, el más cercano a Boñar, me trae a la memoria el recuerdo de una familia entrañable: la del Tío Diego (Amparo, Rosario, Nino -tío y sobrino-), todos ellos fallecidos. Descansen en paz. Recuerdo que, sobre todo en verano, yo iba por la leche diariamente en bicicleta y, en alguna ocasión, sufrí algún percance (gajes de la infancia).


ALBUM PARA EL RECUERDO
(Un paseo por LA VEGA DE BOÑAR)










































lunes, 16 de julio de 2012

LOS PUEBLOS DEL AYUNTAMIENTO (12): "VALDEHUESA"














Entrada al pueblo (Dcha.) y panorámica desde la carretera (Izqda.)

 
 
 
 
       BREVE RESEÑA HISTÓRICA,-

       (VALLIS-FOSA o valle de la fosa)
       Se encuentra citado por primera vez este pueblo con el nombre de VALLE DE OSA en documentos del año 987.
       Pertenecía al concejo de Peñamián y era señorío del obispo de León hasta que pasó a pertenecer, en 1836, al ayuntamiento de Vegamián y, en 1969, al de Boñar.
       Dista de Boñar 9,5 kilómetros.
       Su iglesia parroquial fue reedificada en 1899 gracias a los buenos oficios de D. Celedonio Pereda, hijo del pueblo, que fue vicario capitular de León. Está dedicada a Santiago Apóstol, en honor del cual se celebran las fiestas patronales el 25 de Julio.
       En este pueblo se conservaba un hórreo (derribado por un camión), mientras que el pantano de Vegamián lo bordea de cerca.












      Llegados al cruce de la carretera de montaña, a 6 kilómetros por encima de Boñar y poco antes del pantano a mano izquierda, se nota que este acceso ha mejorado considerablemente desde que se abrió al público el Museo de la Fauna Salvaje (Fundación Dr. Romero Nieto). Pero no solo se aprecia la mejoría en la carretera, sino también en el pueblo que nos ocupa: VALDEHUESA.












      Cuando se alcanza el falso llano  del camino después de una ascensión zigzagueante y, al contemplar las paredes verticales de la zona de escalada (a mano derecha), me viene a la memoria el suceso del lugareño que subió a cortar un enebro (con ayuda de los escaladores alpinistas) y se quedó allí colgado hasta el día siguiente, cuando vinieron a buscarle. Quien mejor conoce esta historia es Federico "el de Valdecastillo", nuestro querido y laureado PIERDEMISAS. ¿No es verdad, paisano?




El último hórreo (arriba) y la actual fuente del rebeco (abajo)


      Navegando por Internet, descubro que, en Valdehuesa, llegó a haber más de diez hórreos, todos ellos de estructura cuadrada. Lo cierto es que el último (que se encontraba situado donde está hoy la fuente del rebeco) fue derribado por un camión en un accidente fortuito, y no fue reconstruido.












      Al recorrer sus calles (la Ctra. General y la Cimera) y fotografiar sus edificios, resulta casi imposible no encontrarse con el fondo de las elevadas montañas que envuelven y protegen a este pueblecito. Únicamente cuando se enfoca la cámara hacia el pantano, es posible no tener como telón de fondo la roca, sino el agua embalsada.










      Mientras me encontraba encaramado a la torre, después de fotografiar sus dos campanas, entablé conversación con un "paisano" que se encontraba en la huerta contigua. Le pregunté por la llave de la iglesia, pero no supo darme razón de quién era el/la depositario/a; con lo cual no pude sacar fotos del interior. Gracias, sin embargo, buen hombre.
      No me tropecé con nadie más en todo el recorrido vespertino. Al atardecer de un día de verano en la segunda semana de julio, el pueblo se encontraba prácticamente desierto. Y pensar que, no hace tanto, sus dos restaurantes (El Venado y La Forqueta -actualmente cerrado-) estaban muy solicitados y concurridos. También en esto está influyendo la famosa crisis "recesiva".







       Aunque ya había hecho algunas fotos al regresar de Rucayo, espero volver algún otro día para centrarme en el MUSEO DE LA FAUNA SALVAJE, "iniciativa única en España y Europa, nacida para dar a conocer la fauna del mundo". Con la ayuda de mi buen amigo Lucas "el de Oville", todo será mucho más fácil y formativo. De momento, sigamos disfrutando, desde el mirador de Vegamián, del paisaje del Museo que se asoma hacia el pantano.


ALBUM DE "VALDEHUESA"
(Casas y montañas)