jueves, 22 de agosto de 2013

"OVILLE" TREINTA AÑOS DESPUÉS











 
 

      Fue llegar a OVILLE, parar en la primera casa a la izquierda e, inmediatamente, salió Sofía (viuda de Pin). Nos saludamos y, al instante, me reconoció por mi nombre y apellido. Le expliqué el motivo de mi visita, me proporcionó las llaves de las dos iglesias y entablamos una conversación distendida. Fue precisamente entonces cuando ella me recordó los años desde el desgraciado fallecimiento de su marido: 30 años. Y, en esas tres dácadas, cuántos recuerdos y cuánto ha cambiado este pueblo entrañable, solidario y unido para todo (en las penas y en las alegrías). Sin embargo y por encima de todo, SOFI es hoy una abuela felicísima con sus nietas. Un abrazo, gracias y saludos a tus hijos (Félix, Guadalupe y Begoña).

     Me subí de nuevo al coche y, después de ascender la empinada calle principal, aparqué al lado de la IGLESIA DE SANTIAGO. Abrí la puerta con alguna dificultad y entré por primera vez en este tempo coqueto del siglo XVII, de una sola nave rectangular, con coro y espadaña en su parte occidental.














 
 
 
 
 

 

Vistas interiores y sacristía de la Ermita de Santiago

     
     Acabada la visita a esta primera iglesia, volví a coger el coche y descendí hasta el barrio de abajo para visitar la IGLESIA PARROQUIAL DE SAN ADRIANO. Aunque ya me referí a ella en mi entrada del año pasado, no me resisto a resumir algunos detalles de lo que fue la reconstrucción y recuperación de este templo. Fue reconstruido en 1.982 después de permanecer cerrado al culto desde el año 1.937. Data de 1.767 y consta de una nave rectangular y un ábside, en planta de cruz latina, de corte románico. Bóveda en piedra de toba. Sacristía en el brazo derecho del crucero; en el izquierdo, hubo una capilla lateral (quizá privada) que hubo que bloquear debido al lamentable estado de la techumbre. Tiene un pórtico cubierto con columnas, remozado con bovedillas y viguetas. Al norte, se encuentra el cementerio del pueblo, según costumbre tradicional cristiana. Está rematado con torre-espadaña al poniente (que hubo que reconstruir en su totalidad).
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 

 
 












 



Fotos interiores y sacristía de la Iglesia de SAN ADRIANO
 
 


 
      Como reconoce el párroco de entonces (D. Carlos Santos), todo fue posible gracias al "... trabajo, generosidad y unión de los vecinos de Oville" (ver foto adjunta).
     
 
    Personalmente, tengo que reconocer que Oville, junto con Adrados, son los dos pueblos del ayuntamiento de Boñar con los que me unen los vínculos más sólidos de amistad y paisanaje. Mi abrazo apretado y cariñoso para todos, paisanos.

    En colaboración con Gelo (Ángel Carretero), que me llevó en su coche por el camino de Valdecastillo (apto para todoterrenos), me fue posible visitar la ERMITA DE "SAN PELAYO", reconstruida en el año 2.005. Aunque la antigua tenía unas dimensiones más amplias, los avezados vecinos de Oville construyeron otra más coqueta, pero acogedora, en medio de los robles a un kilómetro de distancia aproximadamente del pueblo.





 

 
 
 
Vistas de la ermita de SAN PELAYO
 
OVILLE Y SUS IGLESIAS
 
 
 
 
 

 


lunes, 19 de agosto de 2013

DESDE LA COLUMNA AJENA (16): "VERANEANTES".


 
 
       Ahora que ya se han pasado las fiestas de San Roque, todavía quedan en los pueblos de nuestra comarca unos cuantos veraneantes de los que han preferido venir a pasar el verano al calor de la familia y de los lugareños, o de los que han optado por acondicionar la casa familiar heredada (o comprada) en el clima saludable de nuestra montaña leonesa. Si, además, nos viene un agosto con altas temperaturas, mejor que mejor.  Por eso, vuelvo a subirme a la columna de LA LIEBRE para rendir un homenaje a los que prefieren el veraneo de montaña antes que el de costa y playa.
 
 
 
 
      "Siempre hay un grifo que  se pierde en los bares donde se para el tiempo. Esas cantinas en las que se espesa el veraneo leonés al compás del golpeo de las cuarenta al tute sobre el tapete.
 
      La sobremesa de conversaciones en las que arreglan los pueblos quienes, durante cuatro semanas como mucho, se visten por la mañana de vecinos para decidir cuándo se debe hacer el puerto que enverede el río; de qué color ha de pintarse la fachada del teleclub para que se disimule que antes fue una cuadra; cómo se tiene que limpiar el depósito para que el agua de la traída no decaiga en un hilín a mediodía; a quién hay que encargar que piense un proyecto de centro de interpretación de los aires que bajan del monte y curten el cutis; cuál sería el revulsivo para sacar a la zona de la progresiva despoblación que la mata por desidia, mientras la Junta organiza una ordenación territorial para ahorrar a raíz de diezmar el censo de habitantes; dónde contratar las orquestas en las que la cantante sincroniza la coreografía del bombero y la manguera con la letra de la canción.
 
      Pasada la Asunción de la Virgen, confinado San Roque en el altarcillo de la iglesia en el que cultiva el polvo, la comunidad rural de la provincia leonesa guarda sus mejores galas, las del día del patrón, cuando los jóvenes del pueblo mañanean y los casados llevan a sus lebreles a dejar los cuartos en los caballitos de Bautista, cuando se acuerdan de que en los pueblos resulta mejor votar a la persona que al partido, aunque todo depende de lo bien que se lleve uno con el alcalde para que te deje ampliar el huerto, para que te asfalte la calle de la abuela o para que pase a urbana un cascajal de esos en los que lo único que prendió en los últimos diez años fue el culo y las rodillas de alguna azrrastrada de amanecer, las que más prestan, Afilador.
 
      Una resaca dulce en la que todavía alguno cree encontrar una esperanza para el resurgir, después de despedir a la guaja que hace cuatro veranos que se convierte en novia de entretiempo y que no volverá una vez que se emancipe de sus padres. La rutina de la canción del verano y sus espejismos.
 
      Un adiós que se escribe con los ojos y que envejece cada agosto, al ritmo que decrecen los días.
      Unos minutos menos de luz cada tarde. Un año más que se va. Otra vez a empezar."
 
 





 


 

viernes, 16 de agosto de 2013

UNA VISITA A "GRANDOSO": DESDE LA ERMITA HASTA LA IGLESIA


 
 
 
      Como tenía una "deuda" pendiente con Jaime y con Vale, a media mañana de un día de agosto volví una vez más a este pueblo de GRANDOSO, con el que me vinculan buenas amistades y recuerdos. Tan pronto como aparqué enfrente de la iglesia y pregunté a unas niñas por la llave, una (que resultó ser nieta de Paulina, la suegra de Cris) me encaminó rápidamente hasta la casa de la depositaria. Nos identificamos, charlamos detenidamente y me entregó las llaves de la Ermita y de la Iglesia parroquial. Al momento, llegó Amable (abuelo con 14 nietos) y quedé en dejar las llaves en su casa, pues Paulina se iba hasta Boñar. A los dos, mis gracias sinceras por la amabilidad y el cariño que me dispensaron.
 
     A continuación, tomé el coche y subí hasta la ERMITA DE LA ENCARNACIÓN que, como ya me advirtió Paulina, merecía más la pena que la Iglesia parroquial. Se trata de un templo construido a mediados del siglo XIII, que fue iglesia parroquial conjunta de Grandoso y Villar (éste desaparecido hace siglos). Construcción rectangular de mampostería reforzada con sillería. Conserva una entrada del s. XIII en la base de la espadaña; la portada principal, y el pórtico, datan de 1.719. Reconstruida en el año 2.003 gracias a la implicación de los vecinos y varios organismos públicos... (ver foto superior dcha.).
 
 
 

 
 

 

 
 


 

 
 



 

Vistas interiores  y pórtico de la ERMITA DE LA ENCARNACIÓN
 
 
      Sin lugar a dudas, es una de  las ermitas mejor conservadas de cuantas  he visitado. No me extraña que los habitantes de Grandoso le tengan un afecto especial y una devoción profunda a la Virgen de la Encarnación. Hasta la Asociación Cultural lleva su nombre.
 
     Despúes de disfrutar del interior y de los paisajes desde la ermita, regresé al pueblo para visitar la Iglesia Parroquial. Dedicada a San Adriano y Santa Natalia, fue construida de nueva planta en 1.963, ajustándose al estilo moderno. No obstante, el paso de los años ha dejado su huella y se encuentra en peor estado que la ermita.
     
     Una vez terminada mi visita a los dos templos, dejé las llaves en casa de Amable (tal como había quedado con Paulina). Gracias de nuevo a ambos.
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Fotos interiores de la Iglesia Parroquial, y domicilio social de la Asociación Cultural La Encarnación (contigua a la iglesia)
 
 
MOSAICO DE GRANDOSO Y SUS IGLESIAS