domingo, 7 de agosto de 2011

BIENVENIDO A TU FAMILIA, MATEO


      Cuando, apenas rebasados los sesenta, uno se siente abuelo por segunda vez (sin ser bis-abuelo), experimenta una doble satisfacción de agradecimiento: a Dios y a la vida. A Dios, porque sigue siendo providente en un mundo plagado de problemas y crisis innumerables; y a la vida, regalo y don precioso con que Él nos ha dotado a los humanos, hasta hacernos casi inmortales.

     Sólo poder contemplar la cara con que MARTÍN (el primogénito), disfrazado de médico-enfermero ("como avo Emilio"), recibió a su tato Mateo, es una escena impagable y difícilmente traducible en palabras. Rodeado de sus padres y abuelos (maternos y paternos), sus manos acariciaron con ternura extrema la cabecita del hermanín, al tiempo que a todos se nos encendieron los ojos y el corazón nos latió con energía especial.

A MATEO

Morenito, ojos azules,
-mamá dice que es "luniego"-
y papá se queda absorto
al contemplar a MATEO.
Con apenas unas horas,
succiona el pecho materno,
mientras se duerme tranquilo
y nos sueña en sus adentros.
Es parecido a MARTÍN,
que mira con embeleso
y promete defender
a su hermanito pequeño.
Uno es inquieto, nervioso,
el otro parece un cielo;
los dos animan la casa
como feliz complemento.
Bienvenido, niño hermoso,
siempre te protegeremos.
¡Enhorabuena a los "papis"!
¡Sé bien llegado, MATEO!


12 días después del parto


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Que bonito por Dios, si hasta se me caen las lágrimas de la emoción que siento al leer la dedocatoria al recién llegado Mateoñ
Cris

Pedro Caballero Rodríguez dijo...

Cris: Ya veo que lo de la emoción es contagioso (e, incluso, hereditario). Para que encuentres las fotos,tienes que seguir pulsando el cursor de la derecha hasta que llegues a ENTRADAS ANTIGUAS... y encontrarás una de las primeras titulada LA MUERTE DE UN ÁNGEL. Si no aciertas, pregúntale a Nacho, o a uno que "june" un poco. Un besote, mi niña. Pedro.